MUJER CENIZA

Sus caderas eran fuego,
sus ojos gritaban miedo
y sus labios sabían a menta.

Siempre supe que era una mezcla peligrosa,
que las señales de peligro no la protegían solo a ella,
nunca me importó quemarme
pero siempre me jodió el sabor a menta.

                                                                                                                            APS

Miedos

-Te quitaré el miedo a las cadenas- me susurró amenazante al oído.

Esa noche me folló como nunca y por primera vez en mi vida quise

que

alguien

me

atara.

Esa noche desapareció mi miedo a los nudos y lo sustituyó otro.

APS

TE HAS IDO

Te has ido y yo ya no sé hacer poesía
se me ha olvidado la definición de rima
y las palabras se quedan atrapadas en el carboncillo de mi piel
luchando por salir
quedándose en un sí mal dicho.

Ojalá viniese a mí el olvido
ojalá se llenase el vacío
que el vago susurro
de tus manos
ha dejado en mí.

Te has ido
dejando a un poeta sin poesía
quedando menos que nada tras tu partida
salvo el olor de tu perfume
invadiéndome
matándome de a poco
recordándome a las sombras que me hacen menos hombre.

Que Dios me abandone
y mi ángel me llore
pues te has ido
y me encuentro perdido
buscando la compasión del olvido.

Tu risa me persigue
y yo,
agazapado entre promesas de aire,
rezo al diablo
la piedad
que tú 
no me diste.

                                                                                                          LPS

CARPE DIEM

He pasado a ser una presa 
del miedo 
que no me deja dormir.

Entonces te veo 
y tiemblo 
y anhelo.
Con puños pegados a mi cuerpo
maldigo a Tlaco 
mientras te beso
y el sabor a sal invade mi boca 
y el sonido de nuestra ropa,
desplazándose de a poco,
calma mi ser.
Mi piel acaricia la tuya, 
la humedad se nos une
acercándonos.
Siento cada parte de ti 
y olvido cada uno de mis miedos
entonces las palabras sobran 
mientras con las yemas de mis dedos
acaricio lentamente
la calidez del sol.
Aprovecho,
disfruto 
y respiro el delicioso aroma de tu perfume.

Carpe Diem, le llaman
y nunca 
se 
había 
sentido
tan 
bien.
                                                                                                                                           

LPS

CARTA AL PRIMER AMOR

Los saludos a esta altura están de más así que pasaré a lo importante sin más, de golpe, como el día en que llegaste a mi vida.

El primer amor, ese que nunca se olvida y vuelve a nosotros cada cierto tiempo a recordarnos que antes hubo alguien más. Es como si hubiese algo que nos uniera y no podamos nunca dejar de pensar en el otro aunque amemos a otros nombres, aunque besemos a otros labios y a pesar de eso nunca podamos estar juntos por que en el fondo se trata de eso, de que el primer amor sirva para aprender, para enseñarnos lo que es el amor y suframos y nos duela y nos cause una alegría finita, para estimularnos el paladar como preparándonos para el plato principal. Por eso hay tanta química, tanto fuego, tanta sed. Porque siempre es estimulante aprender, porque nos emociona lo nuevo hasta que deja de serlo.

Pero la vida cabrona como ella es, lo maldijo de forma que nuestro primer amor quede marcado en una pequeña esquina de nuestro corazón, lo suficientemente profundo, lo suficientemente grande como para que de vez en cuando, en un pequeño latido, recordemos su nombre hasta que la cicatriz se borre y eso solo lo cura el tiempo y ya sabemos todos como eso funciona.

Se intenta, una y otra vez se intenta y te haces daño y lloras como nunca y te sientes cada vez más rota por que duele, porque no quieres aceptar que no se pueda, pero es así. Hay tantos sentimientos, tantas cosas que no se cuentan, tanto de algo a lo que no puedes ponerle nombre, que no se puede. Hay demasiado de todo y no se puede, no se puede con tanto porque no es el destino, porque su nombre no está dibujado en las líneas de tus manos más que como tu primer amor. Algo que debe ser pasajero, algo que tiene fin y por más que duela, duele menos que estar juntos.

Lo siento cielo, hace días que quiero escribirte, pero no podía ni puedo del todo aún. Al principio no podía evitar sentir la culpa recorriendo mis venas cuando tus ojos aparecían en mis sueños y un sentimiento al que no podía ponerle nombre se instalaba en la boca de mi estómago, no dejándome tragar la confusión y el pesar. Pero ahora por fin puedo ponerle nombre a lo que sentía y eso me reconforta por que no entendía ese sentimiento que me comía por dentro y me hacía sentir tan perdida. Pero ahora lo sé, no te quiero ni quiero que vuelvas, solo tengo saudade y puede que extrañe tu recuerdo y el olor de tu pelo, pero no te quiero. Solo siento con dolor en el pecho el regusto semiamargo del primer amor, de lo que fue pero ya no es.

Lo siento cielo, pero el desamor siempre dolerá y donde hubo amor siempre habrá saudade.

LPS

POLISEMIA

Eres pura polisemia, ¿Cómo definirte con una sola acepción? ¡Imposible! Le dije una vez a mi tío cuando intentó que te definiese. Pura, hermosa, inteligente a veces y despistada otras ¡Imposible! Grité al borde del colapso por milésima vez ¡Imposible , imposible, imposible! Unas cuantas veces mas.

-No sé, tío- dije ya, resignado. – Lo único que sé, es que amo su incandescencia y su forma de quemar todo, todo. Amo su rebeldía, todo su ser.

Mi tío me miró desconcertado. Él, acostumbrado a lo simple, no podía entender tu fuego. Pero yo te amo, aunque no pueda definirte, aunque me queme intentándolo.

LPS.A.

¿Una madre y su hijo?

Una madre y su hijo. Una madre y su hijo en la misma habitación. Una madre y su hijo en la misma habitación que no se miran. La una en la camilla con droga en vena aún y el otro en la cuna al lado de ella. Una mujer y un hijo en la misma habitación. Lágrimas de sangre recorren las tiernas y sonrosadas mejillas del recién nacido y de confusión en la agotada mujer. Una mujer y un bebé en la misma habitación, ambos llorando no reconociéndose como lo que se dice que son. Una madre, que no se siente madre, y un hijo, que no lo es más, en la misma habitación.

LPS.A.

EL MEJOR DÍA

Queda poco tiempo, queda poco tiempo y ya no puedo salvarnos. Lo siento, la vida se ha ensañado con nosotros y nada puede ser.

Camino con la cabeza en alto por el pasillo que me parece infinito. Arriba, casi a ras del pintoresco techo veo a un Dios en el que ya no creo y abajo, en el suelo frete a mi, a un hombre al que no quiero. Parecen que pasan horas cuando el destino cruel me coge de la mano y me mira con ojos de muerte, no puedo evitar la lágrima que se escapa pasando, traicionera, por felicidad.

Giro mi cabeza buscando escapar de la muerte y encuentro una mirada de salvación entre tantos jueces. No puedo, no puedo y me muero por ello. Le regalo mi último aliento mientras la oscuridad fría me recorre el cuerpo y siento de mis labios salir el sí quiero.

Se escucha un estruendoso ruido, un ruido silencioso que solo puede ser escuchado por dos.

LPS.A.

POR MIEDO

Te lo dije sin decírtelo, por miedo. Tus brazos me atrapaban y tus besos quemaban mis labios. Decidiste entender como sí mi silencio sin mirarme verdaderamente a la cara. No, no te quiero y si no te lo dije fue por miedo, tu tiranía de abrazos y caricias me encerraban como una jaula encierra a un pájaro. Declaras que nunca me preguntaste por miedo, ¿Por miedo a qué? Miedo yo, que si por casualidad decía en alto lo que por mi cabeza pasaba me exponía a una caricia, tal vez, demasiado fuerte.

No, no te amo y mi silencio no es señal de afirmación.

LPS.A.   

LO QUE QUEDÓ DE TI

Sentí tu aliento en mi pecho y no fue poca la dicha que se instaló en él. Tu calidez inundaba mi cuerpo frío y no quise hacer otra cosa que rodearte con mis brazos. Al mismo tiempo que lo hacía tu mirada, de ojos grandes y abiertos , asustada se fijó en la mía que solo te deseaba. ¡Ay! Tonto de mi que no vi lo que me señalaban tus enormes orbes y cuando fueron mis brazos a caer sobre tu cintura la calidez que brindaba tu cuerpo al mío y el aliento que me acariciaba gustosamente el pecho se esfumaron. Desapareciste sin mas y lo único que quedó de ti fue el recuerdo de tu mirada y tu perfume y ese vacío que asola mi alma que sigue perteneciendo a ti.

Y mis brazos terminaron de caer sobre mi estómago.

LPS.A